
Glenn Runciter ha muerto. ¿O lo han hecho todos los demás? Alguien murió en una explosión organizada por sus competidores. De hecho, es el funeral de Runciter el que está programado en Des Moines. Pero mientras tanto, sus afligidos empleados están recibiendo asombrosos y a veces escatológicos mensajes de su jefe. Y el mundo que les rodea está alterándose de formas que sugieren que se les está agotando el tiempo. O que ya lo ha hecho.
Esta comedia metafísica de muerte y salvación (servida en un cómodo aerosol) es una lucha entre la amenaza paranóica y diversión sin trabas, en la que los fallecidos dan consejos comerciales, compran su siguiente encarnación, y corren continuamente el riesgo de morir de nuevo.